Hospitalización o cirugía
Ingresos, intervenciones, complicaciones, tratamiento posterior y periodos de rehabilitación que deben quedar documentados.
VALORACIÓN INTEGRAL DEL DAÑO PERSONAL
En un accidente con lesiones importantes, la valoración debe abarcar la recuperación, las secuelas y todas las consecuencias personales, familiares, laborales y económicas que puedan acreditarse.
No existe una cuantía automática. El resultado depende de la responsabilidad, la evolución clínica, las secuelas y la prueba médica, económica y pericial disponible.
La gravedad no depende únicamente del diagnóstico inicial. Deben considerarse la intensidad del tratamiento, la duración de la recuperación, las limitaciones permanentes y el impacto real en la autonomía, el trabajo y la vida diaria.
Ingresos, intervenciones, complicaciones, tratamiento posterior y periodos de rehabilitación que deben quedar documentados.
Limitaciones funcionales, dolor persistente, perjuicio estético y otras consecuencias permanentes acreditadas médicamente.
Dificultades para trabajar, realizar actividades esenciales, atender responsabilidades familiares o desenvolverse sin ayuda.
Baja laboral prolongada, reducción de ingresos, cese o limitación de actividad y demás perjuicios patrimoniales justificables.
Cada partida exige acreditar su relación con el accidente y su alcance. La aplicación del Baremo debe realizarse sobre la documentación concreta del caso.
Días de perjuicio personal, hospitalización, cirugía, tratamiento, rehabilitación y evolución hasta la estabilización lesional.
Consecuencias físicas, neurológicas, psicológicas, sensoriales o estéticas que persistan tras la estabilización.
Limitaciones para actividades esenciales, profesionales, familiares, deportivas o de ocio, según su intensidad y prueba.
Necesidades de asistencia derivadas de la pérdida de autonomía, cuando resulten objetivamente acreditadas.
Tratamiento, rehabilitación, prótesis, desplazamientos, adaptaciones y otros gastos vinculados al daño sufrido.
Pérdida de ingresos presentes o futuros, con respaldo laboral, fiscal, contable y médico suficiente.
Una reclamación sólida necesita relacionar el accidente con cada lesión, secuela y perjuicio. No basta con enumerar daños: deben ordenarse y justificarse.
Urgencias, hospitalización, pruebas diagnósticas, informes de especialistas, cirugía, rehabilitación, alta y evolución clínica.
Nóminas, declaraciones fiscales, contabilidad, justificantes de actividad, facturas y documentos que permitan cuantificar las pérdidas.
Atestado, partes, fotografías, testigos, pólizas y demás elementos necesarios para analizar responsabilidad y cobertura.
Cuando proceda, permite fundamentar la estabilización, las secuelas, las limitaciones y la relación causal con el accidente.
Estas herramientas son orientativas y no sustituyen el estudio médico-legal y económico del expediente.
Indíquenos qué ocurrió, qué tratamiento ha recibido y cómo afectan las lesiones a su vida o a su trabajo. Le diremos qué documentación necesitamos para valorar inicialmente el asunto.